Mi rincon con la naturaleza,el deporte,los amigos y la pasión

BIENVENIDOS A TODO MONTAÑA, MI RINCÓN PARTICULAR DE ENCUENTRO CON MI PASIÓN POR LA MONTAÑA Y LAS MANIFESTACIONES DEPORTIVAS QUE EN ELLA DESARROLLO EN COMPAÑÍA DE LAS BUENAS AMISTADES.

"El único dolor agradable es el que produce la actividad física intensa" Miguel A.Baltanás.

lunes, 14 de noviembre de 2016

DECORADORES DE SENDEROS

Recientemente y en un corto espacio de tiempo, me he encontrado con dos evidencias de como hay quienes se creen que los senderos son espacios en los que dar rienda suelta a un nefasto criterio para señalizar, cuidando que no se pierdan, toda una horda de urbanitas que invaden el campo. Pues si, pretendiendo que recorridos y trazados sean poco menos que lugares donde la posibilidad de molestarse en siquiera interpretar el medio sea anulado.

Porque una cosa es adecuar, adecentar y facilitar el uso de senderos mediante su limpieza, mantenimiento y somera señalización en algún que otro punto conflictivo y otra bien distinta lo que cada vez es algo más que evidente, plagando el monte de pinturas, marcas y cintas, afeando, ensuciando y contaminándolo hasta decir basta. Y todo ello en un tiempo en que el acceso a la más diversa cartografía y sistemas de seguimiento de todo tipo están hoy en día al alcance de casi cualquiera.

Así las cosas, he podido constatar como en dos senderos dentro del parque natural del Estrecho, los amigos de lo fácil y sinsentido se dedican a mancillar alegremente el bien común, en este caso senderos dentro de espacios protegidos.

El primero de estos casos lo situamos en el sendero de la costa entre Punta Carnero(Algeciras) y Tarifa, ancestral camino que unía ambas poblaciones bañadas por las aguas del Estrecho de Gibraltar. Desde el inicio del mismo podremos comprobar cómo en apenas un kilómetro de distancia aparecen hasta una veintena de marcas de un estridente color amarillo, que podríamos asociar al camino de Santiago aunque de oficiales no tienen nada. Además en algunos puntos la posibilidad de pérdida es nula ya que este discurre entre la línea litoral y el monte cerrado. El video que os adjunto es la prueba gráfica del delito. 

   

Para el segundo de los ejemplos, nos vamos a situar en el inicio del sendero oficial del Mirador de La Peña, ubicado en las cercanías del punto de información del parque natural del Estrecho y cerca de la población de Tarifa. Allí mismo parte-puesto que incluso hay un cartel con el nombre-el llamado sendero Buda, que hace relativamente poco tiempo fue así bautizado por nuevos senderistas-ciclistas. El caso es que ya desde este inicio-final podremos encontrar el mismo atestado de cintas textiles que de forma profusa "decoran" el recorrido, así como carteles, palos y todo lo que se les ocurra, ¡no se vaya a perder nadie por dios!. Estas cintas de tela no se puede decir que sean temporales para alguna prueba o evento puntual, pues ya se encuentran incluso descoloridas por el paso del tiempo. En este caso hay que añadir dos agravantes, como son el que se encuentran apenas a unos metros donde la guardería del parque transita, además de que en el sendero oficial la señalización-esta si oficial-mediante algún poste, se encuentra arrancada de su ubicación, precisamente en un punto de orientación dudosa...o sea, el mundo al revés.

   

Lo que no debe estar no lo eliminan y lo que debe estar no está...

Así que estamos apañados con estos nuevos decoradores de senderos con sus harapos y brochazos, cuando además de, la tendencia apunta hacia un sitio totalmente opuesto. 

(También podéis dejar comentarios en nuestro canal de youtube bajo los videos)

sábado, 5 de noviembre de 2016

DECÁLOGO DEL CICLOTURISTA

El cicloturismo, como cualquier otra actividad que desarrollemos en nuestro normal desenvolvimiento en la vida en sociedad, se rige por unas normas de comportamiento, que aparte de guiarnos en nuestro deambular por este medio, nos serán de gran ayuda para que al menos nuestros inicios y primeros pasos vayan por el camino correcto y así evitarnos en la medida de lo posible, percances, malos entendidos y/o momentos especialmente incómodos.

Acostumbrados a la acomodada vida diaria en la que nos desenvolvemos como pez en el agua, cuando nos iniciemos en los menesteres de viajar en bici encontraremos una serie de dificultades a las que nos tendremos que adaptar y asumirlas como tal, las cuales se llegan incluso a convertir en un aliciente más de nuestros viajes añadiéndole su sal y su pimienta a la ya de por si placentera actividad.

Con una mentalidad positiva y abierta tendremos nuestro primer punto a favor para que cuando se presente cualquier circunstancia adversa tenga visos de resolverse adecuadamente.


Con todo lo anteriormente dicho, me permito enumerar un decálogo del buen cicloturista. Se trata de unas normas mínimas y básicas, dentro de la gran extensión y variedad que abarca el cicloturismo.

  • En primer lugar y como premisa obligatoria, nos ceñiremos al código de circulación vial que debe ser nuestro referente. Una de las mayores demandas de los ciclistas en general es la falta de seguridad en las carreteras, si pretendemos que la misma sea alta en ellas y el respeto al ciclista sea el debido, tendremos que ser los primeros en respetar estas normas de convivencia entre todos los usuarios. 
  • El cicloturismo en si es una actividad que se presta a realizarla en solitario, no obstante me permito sugerirte que la realices en compañía(buena a ser posible). Compartir los buenos momentos no tiene precio, los problemas se solventarán mucho mejor y en caso de que ocurra un accidente la compañía se convertirá en casi decisiva en el desarrollo de nuestro viaje. Si aún así decides viajar en solitario, procura dejar dicho en el último punto donde pernoctes cual es tu intención para la siguiente jornada. 
  • Cuando planifiques tu viaje deberás ajustarlo a tus posibilidades tanto físicas como técnicas, si acometes un recorrido muy por encima de ellas el mismo puede convertirse en un calvario donde apenas podrás disfrutar, procura recabar toda la información disponible que hable sobre estos aspectos de la ruta elegida. Dosifica tus fuerzas en función de lo anterior y adecua tu velocidad de acuerdo al estado del terreno, no debemos pretender circular a igual velocidad por una ancha y uniforme pista que en un estrecho, sinuoso e irregular sendero.  
  • Otro de los secretos del cicloturismo es el ritmo al que se viaja. Procura dejar tiempo para recrearte en la observación de la flora, fauna, paisajes, gentes y costumbres del lugar por el que transitas, serán la esencia del viaje.
  • Cuando transites fuera de las carreteras se respetuoso con el medio, la flora y fauna del lugar, así como con las propiedades por donde pasemos y los lugareños.
  • No abandones nunca tus desperdicios, ni incluso los orgánicos como las mondas de fruta, la contaminación visual es tremenda, seguro que en tu discurrir no tardarás en encontrar un lugar adecuado donde deshacerte de ellos. 
  • El equipaje en tus viajes podrás no portarlo contigo(servicio de transporte, vehículo de apoyo, etc.), de todos modos deberás llevar un equipo mínimo que te sacará de multitud de inconvenientes que a buen seguro surgirán durante tus trayectos con la bicicleta. El mismo debe estar compuesto por cámara de repuesto para un eventual pinchazo(atención al tipo de válvula de la rueda), material de reparación para la misma(puede sobrevenir más de un pinchazo), bomba de inflado eficiente y una multiherramienta que cubra las necesidades básicas(debe incluir tronchacadenas). También deberemos llevar ropa impermeable que al menos aguante un eventual chaparrón y aporte algo más de protección térmica circunstancialmente.  
  • Nuestra "gasolina" al ir a pedales será la comida y bebida, por lo tanto esta no nos puede faltar en ningún momento. Si circulas por lugares apartados procura reponer tus reservas de agua a cada oportunidad que se presente.
  • Cuando circulemos por el medio rural nos ceñiremos a las pistas, caminos y senderos permitidos, el pedalear fuera de ellos acarreará una importante erosión del terreno.
  • Y por supuesto e independientemente de ser obligatorio en carretera, el casco irá siempre correctamente colocado, hoy día son tan cómodos y livianos que apenas si lo notaremos y se convertirá en nuestro "seguro de vida".

lunes, 26 de septiembre de 2016

LA DESIDIA DE LAS AUTORIDADES Y LOS ESPACIOS NATURALES

Una vez más he vivido directamente cómo las autoridades de orden público y medio ambiente son las primeras que se saltan sus obligaciones a la torera demostrando una desidia digna de estudio, como también ya os conté en su momento.

El último episodio de esta índole lo situamos en pleno parque natural de El Estrecho, concretamente en el paraje de la playa de El Cañuelo. Se trata de un lugar que frecuento durante todo el año, mucho más en periodo estival. Así, el pasado día 5 de septiembre al llegar a la amplia playa, veo como en el centro de la misma se arremolinaban nada menos que seis guardias civiles alrededor de un buen número de bidones(de los de plástico y 25 litros de capacidad). Era evidente que se trataba de algún tipo de intervención sobre tráfico de drogas y/o personas, algo por cierto con lo que estoy acostumbrado a convivir a lo largo del litoral de este parque natural. Pasado un rato dos de los guardias se retiraron llevando algo(delicado)entre las manos. A la vuelta, varias horas después, solo quedaban ya los bidones en el mismo lugar y sin presencia de los agentes. A todas luces lo que tuviera que hacer allí la autoridad había tocado a su fin.

Pasados pocos días vuelvo por el lugar, viendo como los bidones seguían allí y comprobando que ya se encontraban vacíos de contenido. Pasan otros pocos días y allí seguían...y así hasta que tras varias visitas más los bidones comienzan formar parte del paisaje del bucólico paraje. Indignado, a los 20 días de la llegada de los bidones a la playa, decido que ya está bien de tomarnos el pelo.


La nevera es aportación de algún"gracioso"aprovechando la coyuntura

A la vista de los acontecimientos me pregunto: ¿como es posible que pasados 20 días continúen allí los bidones?, ¿pretenden dejarlos allí al no contar el lugar con servicio de recogida de basuras?, ¿en el informe o atestado de la guardia civil no se indica que allí quedan los bidones?, ¿no existe comunicación entre las fuerzas de seguridad y los gestores del parque natural?...

Realmente triste y penoso que pasen estas cosas. Aunque la responsabilidad del parque natural en este lugar deje muchísimo que desear, pues aunque algunos recojamos las basuras de la playa, ellos ni se molestan en sacar las bolsas acumuladas, con lo fácil que sería.

Mucha legislación manejan todas las instituciones, pero no se enteran que hay que predicar con el ejemplo.

martes, 6 de septiembre de 2016

LA TRILOGÍA PRODIGIOSA

La comarca del Campo de Gibraltar cuenta con un buen puñado de senderos repartidos aquí y allá, que hacen las delicias de los ciclistas de montaña inclinados hacia la vertiente más técnica de esta disciplina, algo que ya conocen un buen número de entusiastas que cada vez recorren más estas líneas mágicas. Hablando de magia, dentro de la propia de estos angostos trazados, hay unos que especialmente atesoran esa subjetiva cualidad, como son los que se dirigen o discurren junto a la costa. Como no podría ser de otra forma, en este caso la compañera que se propone son las orillas del Estrecho de Gibraltar.

Estos senderos que os vamos a presentar, aunque siempre estuvieron ahí, su total abandono los hacían inservibles para el ciclismo de montaña. Aunque al parecer con actuaciones inconexas entre ellos, fueron desbrozados y rehabilitados casi al unísono tanto el sendero de Marchenilla cómo el del Fraile, este último especialmente es el que da pie para dar forma a este recorrido ya que permite darle continuidad y salida, conformando una trilogía con el denominador común de discurrir hacia el mar. La Morisca, Marchenilla y El Sardo, senderos prodigiosos.


Cubrir esta trilogía nos va a permitir conocer los rincones más inaccesibles de la costa del Estrecho de Gibraltar. Solo a la vista de la imagen del recorrido puede uno/a hacerse una idea de la espectacularidad del mismo. Senderos aparte, durante el recorrido iremos saltando de cala en cala, ninguna de ellas accesible al tráfico motorizado, alguna enorme como la ensenada de El Tolmo, otras de aguas azul turquesa como Cala Arenas, escarpada como Calafates o diminuta como Arenillas. También pasaremos junto a las ruinas del fuerte del Tolmo(s. XVIII), así como bajo la Torre del Fraile(s. XVI). Independientemente de las espectaculares vistas mientras descendemos estos tres senderos, también podremos disfrutar de ellas al transitar el sendero del Fraile, así como durante la pista que nos da acceso a las cabeceras de los mismos.

Ensenada del Tolmo desde el sendero de Marchenilla.
La ruta

Se trata de un recorrido duro tanto física como técnicamente hablando, prueba de ello son por ejemplo los más de 1000 metros de desnivel positivo que hay que superar en sus poco más de 37 kilómetros de longitud total, los más de 11 kilómetros de sendero que afrontaremos o los tramos de porteo que también encontraremos repartidos a lo largo del mismo. Los senderos están plagados de tramos pedregosos, muy angostos y sumamente empinados. No nos engañemos, esto es enduro y debemos saber a que nos enfrentamos. Aún así es un recorrido que os aportará una gran satisfacción. 

El punto de inicio lo hemos situado en la entrada de la batería de Punta Acebuche, dado que es un cómodo acceso asfaltado, situado en la parte superior del perfil y donde podremos aparcar nuestro vehículo más o menos cómodamente. Para llegar a él deberemos tomar desde Algeciras la pista de "Las Pantallas", cuyo inicio encontraremos nada más sobrepasar el puente sobre el río Pícaro, en la carretera que lleva a Punta Carnero. Aunque podamos encontrar al inicio de esta alguna indicación de pista militar, hace muchos años que por la misma se transita libremente, eso si, deberemos recorrerla con mucho cuidado ya que es bastante estrecha, con mucho desnivel y curvas muy cerradas.

El inicio de nuestro pedaleo será retrocediendo por la pista asfaltada de acceso apenas 1,5 kms. hasta tomar a la derecha el primero de los senderos de la jornada, el de la Morisca. Aunque no llega a ser sendero la parte inicial, por lo roto del camino y su desnivel lo calificamos como tal, de todos modos se trata del más cómodo y fácil de la trilogía. Al llegar a la costa en la Punta Chorlito giraremos, ahora si por claro sendero, a la izquierda en busca de la urbanización de Punta Carnero, habiendo admirado antes desde la punta la bella Cala Arenas. Desde Punta Chorlito y en dirección de nuevo hacia el inicio de la ruta, cerraremos el primer bucle que repetiremos en la parte final de nuestro recorrido.


Una vez llegados al inicio continuaremos por la pista de tierra que allí arranca para ir en busca del
segundo de los senderos de la jornada. Para ello tendremos que recorrer poco más de 3 kilómetros de esta pista hasta llegar a la cabecera del mismo que encontraremos a nuestra izquierda. Este sendero de Marchenilla nos va a llevar a través de bujeos y cruzando la vaguada del arroyo Culantrillo hacia la cala de Maraber, en este caso en todo momento circularemos por sendero, mucho más pedregoso y empinado que el anterior, sobre todo en su parte final antes de desembocar junto al arroyo Maraber. Una vez en la pedregosa playa, un estupendo sendero paralelo a la costa nos llevará hasta el antiguo cuartel de Arenillas, que los más habilidosos conseguirán superar a pedales. Una vez recreados con la vista de la pequeña cala, comenzaremos el ascenso hacia la pista de Guadalmesí, teniendo que realizar uno de los porteos del recorrido durante 370 metros.

Alcanzada la pista de Guadalmesí la seguiremos a la derecha pasando nuevamente por el inicio del sendero de Marchenilla que queda ahora a la derecha, para exactamente un kilómetro más adelante llegar al inicio del sendero del Sardo, igualmente a nuestra derecha. Se trata este de quizás el más técnico y sucio de los tres, por la abundancia de piedras sueltas y vegetación algo cerrada que encontraremos, por lo que no le vendría mal una limpieza. El sendero en sí tiene un enorme desnivel y un trazado muy sinuoso en su parte final, ofreciéndonos en todo momento un ambiente impresionante con todo el Estrecho ante nosotros/as.

Llegados a la pedregosa orilla de la ensenada de El Tolmo, nos queda abordar la parte final de la ruta a través del sensacional sendero de El Fraile. Para ello tendremos que remontar por un perdido y empinadísimo camino hasta las ruinas del cortijo del Tocinero, donde tomaremos el camino que a nuestra derecha busca de nuevo la línea de costa. Este camino en realidad se está convirtiendo en sendero dado que ya ningún vehículo circula por aquí. Llegados a Calafates el camino acaba definitivamente, para por un terraplén bajar hasta la propia playa. Ahora nos queda portear un duro tramo que en apenas 100 metros nos sube hasta el propio sendero del Fraile. Tenemos ahora por delante un angosto y serpenteante sendero que emboscado entre una tupida vegetación cuelga sobre los cantiles de la Punta del Rompido y del Fraile. Durante el primer tercio de este, nos veremos obligados a realizar algún que otro pequeño porteo, para durante el resto disfrutar de un increíble fluir por un lugar espectacular. El final del sendero nos lleva hasta Cala Arenas, la cual atravesaremos por un sendero junto a la orilla, para posteriormente alcanzar nuevamente Punta Chorlito con algún que otro porteo por medio. Ya solo nos restará volver por camino conocido en el primer bucle hasta el punto de inicio de la ruta.

Notas:

-Importante tener en cuenta la fecha de publicación (sep. 2016) de toda esta información. Los senderos pueden cambiar rápidamente sobre todo en función de la cantidad de uso que tengan y de si alguien muestra interés en su mantenimiento.

-Igualmente importante observar las limitaciones de uso que les puedan afectar en cada momento, informándose debidamente a través de los gestores medio ambientales.

Quisiera, como reflexión final, observar que estos senderos han sido parcial o totalmente recuperados hace relativamente poco tiempo y que nos brindan la oportunidad de recorrer unos sitios y parajes increíbles encima de una bici. El mejor regalo que podemos hacernos es ir a conocerlos, transitarlos y difundirlos, si realmente nos han gustado y hecho disfrutar, ya que así conseguiremos que estas maravillas puedan disfrutarlas todo/a biker dispuesto/a a enfrentarse a ellos.

viernes, 29 de julio de 2016

EL RUTÓMETRO EN EL CICLOTURISMO DE MONTAÑA. CONÓCELO Y APRENDE A UTILIZARLO

La figura del rutómetro es la herramienta más importante en los viajes de cicloturismo por pistas, caminos y sendas, donde no hay señales que nos guíen en nuestro viaje, ya que viajes hay muchos pero el que nosotros pretendamos hacer es uno de terminado. Los caminos, trochas, cañadas o sendas no nos indican por dónde hemos de tomar, un rutómetro si.

Qué es el rutómetro

El rutómetro, libro de ruta o roadbook como también se le conoce, es la herramienta que nos guiará en cada momento durante nuestro viaje de cual es la dirección a tomar en cada cruce, intersección o desvío del camino, así como resaltarnos cualquier aspecto destacable que encontraremos en el mismo. Es una herramienta esencial y valiosísima que da personalidad al viaje que estemos realizando, dejando de lado señalizaciones o elementos indicadores del camino a seguir, con el inconveniente que supone que no se encuentren donde debieran en el momento más inoportuno. Porque caminos hay muchos, pero el que deberá llevarnos por el correcto para llegar a nuestro destino solo uno, ese que hemos elegido para cumplimentar el viaje.

Seguir un rutómetro es cubrir un recorrido que antes otro/a ha realizado siguiendo un determinado criterio, plasmándolo en un documento que guiará nuestras rodadas correctamente, evitándonos pérdidas y vueltas sin saber muy bien por donde ir o seguir.

Un rutómetro sencillamente consiste en una relación de hitos que enumerados uno tras otro en un papel nos va diciendo que es lo que debemos hacer en el siguiente cruce, a que distancia se encuentra este y que veremos allí para orientarnos, incorporando un croquis, dibujo o diagrama que ilustre el mismo. También existen en el mercado dispositivos que nos permiten cargarlos en formato electrónico, en realidad se trata de un track de GPS con los hitos del camino introducidos en él, con lo que nos irá avisando cada vez que lleguemos a uno, mostrándonos en pantalla los mismos datos que el formato papel si así lo deseamos. 

En cuanto a los tracks para GPS hay que aclarar que aunque valiosísimos y de gran ayuda, estos no nos dicen si nuestro camino pasa un arroyo difícil, si hay que prestar atención a algún elemento determinado, si vamos a circular por un sendero estrecho, atravesando un bosque o un páramo seco, ni nos dirá donde está esa fuente oculta por solo citar unos ejemplos. Una ventaja adicional de un rutómetro en formato papel es que no le afecta la energía, nunca presentará problemas técnicos ni podrá perder cobertura, eso si procurad no mojarlo. Aparte de todo esto un buen rutómetro nos aportará una gran cantidad de datos adicionales de la ruta o etapa, tales como porcentajes de cada tipo de piso que encontraremos, dificultad física y técnica, lugares de interés, descripción de la etapa, mapa con el trazado, perfil altimétrico, entornos y parajes por los que transitaremos, etc.

Pero no os quepa la menor duda que un rutómetro es el alma de un viaje cicloturista de montaña. Te enseña a conocer el lugar por el que transitas, a apreciar más el medio, sufrir mejor sus cuestas o conocer la toponimia, lo que supondrá un indudable enriquecimiento personal.

Vista parcial de rutómetro


Cómo se utiliza

La correcta utilización de un rutómetro puede llegar a ser un arte, si cuando además en algunas ocasiones el autor del mismo no ha puesto mucho celo en su elaboración. La interpretación de uno de estos documentos se convierte en la mayoría de los casos en un ejercicio de asimilación de todo cuanto nos rodea, pararse a mirar, observar, ver si es realmente por allí o no, etc.

Utilizar un rutómetro es bien sencillo siguiendo unas normas básicas de educación en su lectura. Cuando se trata de un mal rutómetro tendremos que poner a prueba nuestras dotes interpretativas agudizando el ingenio y pensando ¿que es lo que habrá querido decir este/a aquí? El uso de ellos es lo que nos irá haciendo tomar soltura en el manejo de los mismos.

Aparte de todos los datos genéricos relativos a la ruta o etapa, el rutómetro deberá contener al menos:
-Distancia total
-Distancia parcial
-Diagrama o croquis del punto kilométrico
-Descripción de la acción que debamos tomar para seguir el camino

El primer y decisivo dato por simple que parezca será ubicar el kilómetro cero o inicio del rutómetro. En muchas ocasiones ubicamos erróneamente este punto con lo que ya habremos comenzado con muy mal pie, por lo tanto es importante que este se encuentre bien definido, ya sea en el hito inicial o en la explicación previa que lo sitúe. El punto cero o inicial contendrá lógicamente los dos primeros valores cero, o sea el kilometraje total y parcial, a continuación visualizaremos el croquis explicativo y leeremos la descripción del punto para asegurarnos que nos encontramos donde debemos. En este momento deberemos asegurarnos de resetear nuestro cuenta kilómetros, operación que deberemos repetir en todos y cada uno de los hitos del rutómetro. El siguiente paso es uno de los más importantes a la hora de leer correctamente este documento, antes de arrancar tendremos que leer completamente el siguiente hito del mismo, o sea que distancia parcial tendremos que recorrer, ver el croquis y la descripción de este punto, con estos datos memorizados arrancaremos sabiendo de antemano que es lo que vamos a encontrarnos y a que distancia se halla.

Como ejemplo práctico vamos a suponer que el rutómetro nos dice: "parcial 0,87 / (dibujo) una casa a la izquierda y un giro a la izquierda sobrepasada la casa / (descripción) dejamos la calle por la que venimos tomando pequeño camino de tierra a la izquierda pegado a una casa en ruinas que queda a la izquierda". Como bien habíamos memorizado al inicio, sabemos que nos vamos a encontrar primero una casa en ruinas a nuestra izquierda y nada más superarla un pequeño camino de tierra a la izquierda que será por donde deberemos tomar, así cuando llevemos unos 800 metros recorridos seguramente ya tengamos a la vista esa casa y cuando vayamos llegando a ella, o sea al km. parcial 0,87, aparezca el pequeño camino descrito y que será el que debamos tomar. En ese momento en el que vamos a tomar el camino tendremos que resetear nuestro cuenta kilómetros (son muy útiles los que cuentan con contador de distancias parciales ya que no tendremos que borrar el total o calcular cuanto supone ya que empezará a contar el parcial desde cero) y hacer la misma operación que en el anterior, quiere esto decir leer los datos del siguiente hito y memorizarlos. Así habremos iniciado una dinámica que repetiremos en cada hito del rutómetro. 

También existen dispositivos electrónicos que admiten rutómetros

A primera vista puede parecer engorroso pero a poco que vayamos practicando se convertirá en un ejercicio mecánico y divertido. La lectura de datos del rutómetro debemos tomarla como algo aproximado, especialmente en lo que se refiere a las distancias kilométricas, sobre todo las totales ya que una pequeña variación de medida entre el cuenta kilómetros del autor y el nuestro va a ir acumulando un error, de hecho la lectura más importante será la del parcial hasta el siguiente hito entre los cuales este margen de error será pequeño, siendo la total un dato más genérico que nos de idea de lo que llevamos de etapa y cuanto nos queda.

A la hora de la lectura y seguimiento de nuestro rutómetro debemos ser rigurosos, con esto queremos decir que seguramente ante alguna seria duda nos apoyemos en la consulta al paisano de turno que con la mejor de sus intenciones intentará indicarnos cual es el mejor camino para llegar aquí o allá, sin entender muchas veces que nuestro objetivo es llegar hasta donde fuere atravesando un determinado paraje o lugar. Recuerdo como en más de una ocasión, lógicamente sin contar con rutómetro, al requerimiento de información al campesino, pastor o forestal este nos decía "no, seguid por aquí que enseguida llegaréis a la carretera y acaba lo malo", lo que provocaba 
inevitablemente una complaciente sonrisa en nuestro rostro. El conocimiento que una gran mayoría de personas tiene sobre la capacidad de superar obstáculos para una bicicleta de montaña es bastante lejano a la realidad, con lo que no supondrán de lo que somos capaces o perseguimos en nuestro camino.